Como destete se conoce al fin de la lactancia en los mamíferos. En los sistemas de cría extensiva de vacunos para carne, el destete tradicional se realiza a los 6 o 9 meses de edad, es cuando el ternero ha alcanzado pesos promedio nacional de alrededor de 164 kg. (Molina JJ (2016) Fedegan (2015).  Esta prolongada lactación deteriora la condición corporal de los vientres, retrasando su retorno a la ciclicidad estral e interfiriendo el objetivo productivo de destetar un ternero por vaca y por año; además, en el entorno nacional a estos terneros se les carga de stress con practicas de manejo, como encierros prolongados, colocación de maderos en el cuello para impedir el reagrupamiento con la madre, y  prácticas como enviarlos a potreros de muy mala calidad, o incluso a repasar potreros pastoreados por vacadas, lo cual empeora su cuadro de desnutrición en esta etapa crítica, ocasionando que en el postdestete los terneros pierdan peso los dos o tres primeros meses.

 

El tracto digestivo del ternero sufre una serie de cambios desde el nacimiento hasta que finaliza su desarrollo, siendo los cambios más importantes los que ocurren a nivel de los preestómagos, El desarrollo de los preestómagos suele dividirse en tres periodos, un periodo de no rumiante, uno de transición y un tercer periodo de rumiante. El primer periodo transcurre entre el nacimiento y las tres semanas de vida, en este momento de la vida del animal puede considerarse un no rumiante, ya que depende de una dieta exclusivamente láctea; el segundo periodo transcurre entre las tres y ocho semanas de vida, es un periodo de transición y hay un desarrollo gradual de los preestómagos, es en este momento de la vida del ternero en el que comienza a ingerir sólidos y los valores de glucosa plasmática disminuyen a medida que por la fermentación en los preestómagos se elevan los valores de ácidos grasos volátiles (Bacha, F., 1999; Cunningham, J. y Klein, B., 2009.; García Sacristán, A., Castejón Montijano, F., de la Cruz Palomino, L., González Gallego, J., Murillo López de Silanes, M. y Salido Ruiz, G., 1995. Fisiología). El último periodo es a partir de las ocho semanas de vida, en este momento se alcanzan las proporciones entre los preestómagos y el abomaso (estomago) típicas de un rumiante adulto, es por esta sumatoria de procesos que a partir de los 3 o 4 meses de edad el ternero ya es capaz de digerir forrajes y obtener sus requerimientos de este. (Bacha, F., 1999)

El manejo convencional del ganado vacuno implica un destete abrupto de los terneros de su madre, en ocasiones permanecen en la misma finca, pero a menudo son inmediatamente enviados a un mercado de subastas, donde se mezclan con terneros de otras procedencias. Una vez vendidos, se envían nuevamente a una ganadería, donde pueden estar nuevamente expuestos a ganado nuevo. En algún lugar a lo largo de este proceso, los terneros serán castrados, vacunados, desparasitados y marcados, tal constelación de desafíos físicos, inmunológicos y psicológicos generan un stress que compromete en gran medida el bienestar y la salud del ternero. Las normas tradicionales de manejo aconsejan realizar un destete progresivo, sin brusquedades a efectos de que el ternero no extrañe a la medre, se niegue a comer y se debilite, retrasando su desarrollo y dando como resultado un mal novillo para una futura ceba. (79. Inchausti, D.; Tagle, E.C. 1980. Bovinotecnia, 6º ed., El Ateneo, Buenos Aires, 800 p.).  Cualquiera de los manejos de destete implica una ruptura del vínculo madre-cría mucho más temprano que lo que se produciría en forma espontánea. Esto determina que el destete sea un evento muy estresante, tanto para la vaca (Lefcourt y Elsasser, 1995; Ungerfeld et al., 2011) como para el ternero (Price et al., 2003; Enríquez et al., 2011). El ternero no solo pierde el vínculo con la madre, sino también la pérdida del acceso a la ubre y a la succión, cambios bruscos en la alimentación, y realojamiento, lo que implica que durante las primeras semanas una disminución del peso corporal.

 

El destete implica el pasaje brusco a la independencia nutricional del ternero (Lee, 1997). Por tanto, el aprendizaje previo, capacidad y madurez fisiológica, y acceso a diferentes alimentos condicionan la reacción de los terneros al destete. En ese sentido, la edad de los terneros a los que se realiza el destete, el tipo de alimentación diferente a la leche puede afectar la respuesta al mismo.  (Ungerfeld et al. (2009) observaron que los terneros cuyas madres producen más leche manifiestan una respuesta más intensa al destete en cuanto a pérdida de peso, que los terneros hijos de madres que producen menos leche, los primeros no solo tenían acceso a una mayor cantidad de leche, sino que, además, como consecuencia de ello, tenían mayor tamaño a pesar de tener la misma edad.  Sin embargo, para el ganadero el aumento de peso durante el período posterior al destete es el principal incentivo financiero para el destete en la finca.

 

Reducir el stress del destete puede mejorar el aumento de peso de los terneros, pero cuanto más temprano se produzca el destete más recaudos deberán tomarse con los terneros para compensar la supresión de la leche materna, el destete tardío es típico de las ganaderías extensivas donde el único recurso es el forraje (Rovira, J., 1996. Manejo nutritivo de los rodeos de cría en pastoreo. Editorial Hemisferio Sur).  Pensar en implementar un destete anticipado o precoz conlleva sus costos, ya que la evolución del ternero depende de su alimentación en calidad y cantidad adecuada. (Schor, 1998) determinó que el aumento de peso es mayor en aquello terneros que permanecieron lactando por mayor cantidad de tiempo (destete tradicional), respecto de los que fueron destetados de manera anticipada o precoz independientemente de si sus madres eran vacas o novillas. La ganancia de peso de los terneros de destete precoz fue similar a la de los terneros de destete anticipado o tradicional, mientras estos fueron suplementados; cuando les fue retirado el suplemento a los primeros la ganancia diaria de peso fue inferior para los mismos. El peso de los terneros al momento del destete está relacionado directamente con la edad de estos, ya que a menor edad menor peso, si bien puede haber variaciones entre los terneros que componen el mismo lote por razones individuales, como por ejemplo la producción láctea materna. Algunos de los factores que afectan o pueden afectar el peso al destete y no tienen relación con la técnica utilizada o la edad son: raza, sexo, época de parición, edad de la vaca al parto, año de parto, etc. (Rovira, J., 1996. Manejo nutritivo de los rodeos de cría en pastoreo. Editorial Hemisferio Sur).

 

La técnica de destete utilizada influirá en gran medida sobre el resultado productivo (físico) y económico de la producción. Debe analizarse la idea de realizar destetes más allá de los 6 meses ya que no reporta beneficios adicionales sobre los terneros, mientras que mantiene altas exigencias sobre las vacas sin darles la oportunidad de recuperarse adecuadamente antes del inicio de la próxima lactancia.

 

En las condiciones actuales de explotación en ganaderías de carne en Colombia es el hombre el que realiza este destete o interrupción de la relación vaca-ternero, y más que las técnicas de destete, que suelen no variar mucho, lo que si varia es la edad de los terneros al momento de este.

Llegado el momento de elegir el destete más conveniente para implementar en un establecimiento debe tenerse en consideración que no solo importa que beneficios productivos nos aporta la misma, tanto para la cría como para la madre, sino también que la misma sea técnicamente posible y al mismo tiempo adecuada para el establecimiento. Esto depende de una serie de factores entre los que se encuentran: ubicación geográfica, condiciones agroecológicas de la zona, y los posibles recursos forrajeros de la finca; también que el establecimiento cuente con recursos humanos capacitados, recursos materiales apropiados (potreros, mangas, comederos, aguas y bebederos); y cualquier adversidad climática, como sequias extremas o inundaciones, que pudieran hacer poco recomendable utilizar una edad de destete en particular y si utilizar otra. Todos estos factores combinados son los que deben ser analizados por aquel que quiera implementar una técnica o edad de destete determinada, teniendo presente que si no disponemos de los recursos adecuados para hacerlo con corrección seguramente no obtendremos los resultados esperados y terminaremos en un fracaso. A modo de síntesis puede decirse que siempre que dispongamos de los recursos adecuados obtendremos los beneficios de la técnica o edad de destete elegida, a sabiendas que a medida que disminuye la edad de destete los requisitos para llevar la técnica a cabo aumentan, y que para el resultado productivo y empresarial no siempre la menor edad de destete puede ser la más conveniente.

Es cierto que para obtener unos buenos pesos promedio al destete, y que estos se sostengan en el tiempo, debemos preparar el ternero para ese cambio de dieta y situación de stress, mucho antes de realizar el consabido destete. Compañías como SOMEX SA han dispuesto en el mercado productos diferenciadores para esta etapa crítica en las ganaderías, que permiten al ternero enfrentar las vicisitudes propias de la etapa, acondicionando el rumen para un mejor aprovechamiento de la materia seca producto solo del forraje.

 

Darío Santamaría Moncada

AT Santander

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