La ganadería bovina en Colombia depende, fundamentalmente, de la utilización

de los forrajes para obtener nutrientes requeridos para mantenimiento, producción y reproducción. Sin embargo, en nuestro ambiente tropical existen limitaciones climáticas y de suelo que imponen severas restricciones nutricionales a los pastos y mas si a ello se le suma un manejo no adecuado del forrje. Esto determina, en la gran mayoría de los casos, un pobre suministro de biomasa forrajera asociado a un escaso suministro de minerales, proteína y energia lo que produce una deficiente respuesta animal, y como consecuencia, la presencia de sistemas reproductivos deficientes.

 

Así, la tasa de concepción no es mayor a 45 %, el porcentaje de abortos puede llegar a ser superior al 10% mientras que la edad y peso al primer servicio y parto y las ganancias de peso durante el periodo de crecimiento está muy por debajo de valores considerados eficientes, para mantener una ganadería productiva.

 

Insuficientes cantidades de minerales en el suelo afectan a los forrajes de dos maneras. La primera es reduciendo la concentración del elemento deficiente en sus tejidos y la segunda a través del bajo crecimiento de la planta. Sin embargo, la mayoría de las veces se afectan ambos. También es necesario indicar que muchas veces el aporte adecuado de yodo, selenio y cobalto en el suelo para óptimo crecimiento vegetal es insuficiente para completar los requerimientos de los animales (Underwood, 1977).

 

En el Cuadro 1 se presenta, de una manera muy general, los aportes de algunos minerales de pastos de buena, mediana y pobre calidad.

Cuadro 1. Aporte de minerales por calidad forrajera

Calidad Calcio (%) Fósforo (%) Magnesio (%) Cobre (ppm) Zinc (ppm)
Buena >0.3 >0.25 >0.30 >12 >40
Mediana 0.2 – 0.3 0.15 – 0.24 0.20 – 0.30 6 – 10 20 – 40
Pobre <0.2 <0.15 <0.20 <6 <20

 

Las condiciones de oferta limitada de pastos y, por lo tanto, de nutrientes son severas durante la época de verano. Sin embargo, durante le época de lluvias, a pesar de la abundancia de forraje, el rápido crecimiento de los pastos va asociado con una veloz disminución de la digestibilidad de los forrajes. La oferta de nutrientes sigue un patrón cíclico estacionario dependiente de la disponibilidad de agua y de la biomasa forrajera; sin embargo, la deficiencia mineral es generalizada e independiente de la variación de la oferta forrajera.

El contenido mineral de las pasturas representa una limitante muy importante en los sistemas de producción de bovinos. El tipo de suelo, la deficiencia de las prácticas de fertilización, la utilización de suplementos minerales de baja calidad y los aumentos de los requerimientos minerales en los animales determinan, en muchas explotaciones ganaderas, deficiencias crónicas de minerales en los programas de alimentación. Bajo éstas circunstancias los animales presentan desde pobres índices productivos y reproductivos hasta la aparición de síntomas de enfermedades hasta alta mortalidad.

Es sumamente importante indicar que el estado de madurez del forraje tiene una inmensa influencia sobre su contenido de proteína y minerales. Generalmente, hay un alto contenido de minerales en la planta durante las etapas iniciales de crecimiento y una dilución gradual a medida que la planta madura, el fósforo, zinc, hierro, cobalto y molibdeno son los minerales que más disminuyen a medida que la planta crece y madura. Por ejemplo, el cobre baja de 10 ppm a menos de 4 ppm en plantas maduras. Sin embargo, la disminución más severa se observa en el fósforo. Los forrajes pueden bajar de 0.25 % en las etapas iniciales de crecimiento a valores por debajo de 0.10% (Chicco y Godoy, 1987).

La disponibilidad de nutrientes asociada con la oferta forrajera y la época de las pariciones debe ser el instrumento por considerar en la aplicación de cualquier programa reproductivo. En la gran mayoría de las explotaciones ganaderas no se logra sincronizar el momento en el cual se presentan los máximos requerimientos de los animales al momento cuando los forrajes poseen las máximas ofertas nutricionales. Es por ello por lo que en muchas ocasiones es necesario acudir a los programas de suplementación alimenticia. Se justifica la suplementación debido a que existen numerosas deficiencias nutricionales en los pastos tropicales naturales o introducidas. Estas deficiencias son muchas, tanto en calidad (desbalances de nutrientes, relación energía: proteína, macro y microminerales las cuales limitan la digestibilidad y el consumo voluntario) como en cantidad por baja oferta de la biomasa forrajera durante la época seca y en la que no se alcanzan a cubrir los requerimientos animales (Garmendia y Chicco, 1988)

 La suplementación se recomienda en las siguientes circunstancias:

1.- Cuando la oferta forrajera es de baja calidad (baja proteína y minerales).

2.- Cuando existen limitaciones energéticas durante los periodos preparto y postparto, dado que un balance energético negativo antes del parto afecta la condición corporal del animal y en el postparto influencia la secreción hormonal, esenciales para el reinicio de la actividad cíclica reproductiva.

3.- Cuando se tiene un bajo aporte de proteína en la dieta, esencial para una adecuada tasa de preñez en vacas y novillas.

4.- Cuando se tienen animales que no han culminado su crecimiento y están gestantes para garantizar la viabilidad del ternero y el reinicio de los ciclos reproductivos postparto.

5.- Cuando se tiene vacas lactantes que pierdan rápidamente peso y condición corporal y se encuentran en una época crítica de limitación de forrajes (verano)

6. – Cuando en la dieta el contenido de fósforo es menor a 0.20 % ya que se afecta al consumo voluntario y la fermentación ruminal de la materia seca, causando desbalances en la producción de gases ruminal y de proteína microbiana, afectando la reproducción.

 

Considerando todo lo anterior se debe analizar con que cuenta el sistema, se debe evaluar la cantidad y concentración de nutrientes en los forrajes y/o aguas, en que momento y que tipo de ganado estamos trabajando, al considerar estos y otros puntos se busca mejora la reproducción.

 

De tal manera que la forma más práctica de garantizar un comportamiento reproductivo adecuado de las hembras reproductoras es al garantizarles una alimentación adecuada en el periodo preparto y posparto, y también durante el crecimiento para impedir cambios de peso y condición con un suplemento mineral de buena calidad (Chicco y Godoy, 1996).

 

 

Oscar E Puello López
Asistente Técnico
Córdoba – Bajo Cauca – Urabá

Somex S.A

 

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